Dante sabe nadar. Ari no. Dante es elocuente y seguro de sí mismo. A Ari le cuesta hablar y tiene dudas sobre sí misma. Dante se pierde en la poesía y el arte. Ari se pierde en pensamientos sobre su hermano mayor, que está en la cárcel. Dante tiene la piel clara. Los rasgos de Ari son mucho más oscuros. Parece que un chico como Dante, con su perspectiva abierta y única de la vida, sería la última persona en derribar los muros que Ari ha construido a su alrededor.
Pero contra todo pronóstico, cuando Ari y Dante se conocen, desarrollan un vínculo especial que les enseñará las verdades más importantes de sus vidas y les ayudará a definir las personas que quieren ser. Pero hay grandes obstáculos en su camino, y sólo creyendo el uno en el otro -y en el poder de su amistad- Ari y Dante podrán salir fortalecidos del otro lado.